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Feminicidios

Santo Domingo, julio (SEMlac).- Tras la tragedia de 108 mujeres asesinadas en lo que va de año
-cifra que se incrementará en uno o dos guarismos antes de que esta nota circule-, otras muchas se reunieron el miércoles 11 de julio frente al Congreso de la República Dominicana para protestar, denunciar y desafiar al Estado y al Gobierno a decretar Emergencia Nacional ante un fenómeno que crece sin freno.

Las víctimas directas son las mujeres, cuyos nombres con flores y cruces en el piso concentraban la mirada durante la impresionante manifestación, pero la tragedia mayor es la existencia de una sociedad enferma de violencia machista con estructuras inermes en el gobierno, el Estado, la policía y otras fuerzas del orden; e insuficientes del todo en los cuerpos judiciales y legislativos.

La concentración puso en evidencia, además, a segmentos oficiales llamados a ser aliados del enfrentamiento a los feminicidios al cual ha estado convocando el movimiento de mujeres. Así, mientras en decenas de entidades públicas y privadas la empleomanía se vistió ese día de luto y acudió por decenas a la concentración, las representaciones mayores del Ministerio de la Mujer y de la Procuraduría Adjunta para Asuntos de la Mujer no se dejaron ver.

El jueves 12, el vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, formuló declaraciones breves, aunque enfáticas, reiterando la necesidad de frenar los crímenes de género. Pero hace falta más. Ese mismo día, en una ciudad turística muy cercana a la capital, Boca Chica, un asesino ultimó de 35 puñaladas y machetazos a una muchacha de 32 años que había sido su concubina, incendió la vivienda y luego quiso suicidarse.

El movimiento de mujeres y otras fuerzas sociales han advertido que se va convirtiendo en práctica ese proceder, si bien el mecanismo que hace al violento auto agredirse después del crimen está todavía por ser desentrañado. La experta abogada feminista Susi Pola ha anticipado que, una vez destruida la figura de la mujer abusada que lo hacía sentirse poderoso, el individuo se queda sin motivación agresora, se desconcierta y no sabe cómo continuar.

La gravedad de esta situación social y el desamparo de las víctimas impelen a muchas fuerzas civiles a buscar caminos y explorar soluciones. Por ahora 82 organizaciones convocaron la concentración frente al Congreso. Nunca antes, recuerdan feministas de largo desempeño, se produjo tal coalición de fuerzas aliadas para enfrentar la situación.

Falta saber con qué recursos y apoyos contarán para ello en el futuro próximo porque, aunque el voluntariado es bien conocido en las ONG de mujeres, muchos empeños necesitan recursos.

Hasta ahora el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, OxFam, y la Cooperación Española han aportado apoyos, mientras hay mucha gente pensando qué más hacer.
El Ministerio de Educación quiere propiciar un diálogo para introducir nociones de género en la enseñanza, y el Foro Feminista tiene prácticamente lista la propuesta para una Ley Especial contra la Violencia de Género que, entre otros aspectos, tipificaría el feminicidio como figura jurídica y fijaría sanciones ejemplarizantes.
En un plano más espiritual, la maestra de Reiki Nelsy Aldebot acordó con un grupo de congregadas la realización de acciones que tiendan a empoderar a las mujeres. Con más de cuatro décadas de labor en favor de la igualdad, Nelsy le dijo a SEMlac que la solución a tan grave problema está en potenciar las fuerzas de las propias mujeres y enseñarlas a utilizarlas frente a los agresores: "cuando ellas comprendan cuánto poder tienen, sabrán usarlo", dijo.
El afiche colocado en la calle por las 82 ONG convocantes de la concentración, encabezadas por la Colectiva Mujer y Salud, muestra la consigna Feminicidios, Tragedia y Emergencia Nacional. Se trata de una obra de la diseñadora Lorena Espinoza, con gran belleza conceptual: unas cuantas flores de largo tallo penden mustias y van soltando sus pétalos. A la derecha, el listado de todas las fuerzas auspiciantes.
Después del encuentro han comenzado a circular por las redes de mujeres propuestas novedosas. Susi Pola, desde PROFAMILIA, rechaza que el número de asesinadas capitalice el énfasis del problema: "no se trata de que sean menos o más con respecto al mismo período del año pasado, porque no se trata de contar muertas; es decidir que una sola que sea asesinada en nombre de su género debe dolernos".
Pola propuso iniciar la incidencia para que 2013 sea declarado Año de Emergencia Nacional por Feminicidios, de manera que todos los ministerios se obliguen a disponer de recursos para esos fines.
"Que la justicia penal, principalmente el Ministerio Público, pueda fortalecer las unidades de recepción de casos; que las casas de Acogida no solo se abran, que también funcionen dentro de un sistema de referencia y contrarreferencia que proteja a las mujeres; que haya un "después" de la identificación por la justicia. En fin, ¡que mejoremos el sistema entero!", sostuvo.
Al culminar la concentración frente al Congreso, las mujeres entregaron un documento de exposición, protesta y propuestas que fue recibido por las diputadas Minou Tavarez Mirabal y Magda Rodríguez, esta última presidenta de la Comisión de Género del parlamento.
El texto reclama "la acción decidida del Congreso Nacional, que tiene en sus manos la responsabilidad de asignar los presupuestos, aprobar las reformas legislativas necesarias y fiscalizar el adecuado cumplimiento de sus disposiciones".
El manifiesto, que acompañó el Día de Luto Nacional, urge a que el Congreso actualice la legislación contra la violencia de género a la mayor brevedad posible e incluya una partida específica para su combate en el presupuesto del próximo año, que debería ser declarado Año de Lucha contra la Violencia Machista.
Señala que el feminicidio y la violencia de género constituyen una grave crisis, cuya solución ha sido inexcusablemente postergada por aquellos llamados a enfrentarla. "Todos los sectores de la sociedad dominicana, a través de sus organizaciones ciudadanas, reclaman hoy que se declare el fenómeno de los feminicidios como una emergencia nacional y que las autoridades responsables tomen todas las medidas necesarias para poner fin a esta tragedia", sostiene el documento.

Por Mirta Rodríguez Calderón
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